Reina de León y de Castilla (1109 – 1126), hija y sucesora de Alfonso VI, y de la reina Constanza de Borgoña, alcanzó el trono de forma inesperada. En 1108, tras la muerte de su hermano Sancho en la batalla de Uclés, y el no haber ningún heredero varón, ella asume el reino ante el escándalo de los nobles, que nunca habían tenido que enfrentar hecho semejante.