El problema siempre fuiste tú:El título duele, pero es la llave de tu libertad. Mientras sigas culpando a tu entorno, seguirás siendo un esclavo. «El problema siempre fuiste tú» no es un libro de consuelo; es un espejo brutal diseñado para matar el victimismo y activar tu responsabilidad radical.Descubre por qué te autosaboteas justo cuando vas a triunfar, cómo hackear tu narrativa mental y la forma de erradicar la culpa por disfrutar. El amor propio no son baños de espuma; es disciplina férrea y coherencia. Deja de esperar un rescate que no llegará. Asume tu poder, rompe tu techo de cristal y conviértete, por fin, en el único arquitecto de tu destino.