Crear hábitos involuntariamente (porque cada día estamos creando hábitos sin darnos cuenta) es una forma de tomar posesión de lo que realmente queremos cambiar en nuestra vida y verlo como un proceso que avanza «poco a poco». Esa es la clave, empezar con lo más pequeño del hábito que quieres hacer crecer y trabajar en ello día a día, hasta que se convierta en una acción natural.




