Sus balas difunden el miedo por Barcelona. Su organización está secando las reservas de efectivo de la ciudad. No le importa dejar una estela de muerte por donde pasa. De él solo se saben dos cosas: Que tiene una pistola del calibre 12 y que no se detendrá. El inspector Álex Cortés se enfrentará a un enemigo público sin precedente. ¿Podrá encarcelarlo antes de que sea demasiado tarde?